
Por alguna razón, últimamente me cuesta mucho trabajo escribir; podría achacárselo a la falta de tiempo, pero a decir verdad, aun cuando tengo muchas, muchas cosas por hacer, siempre tengo algunos minutos para escribir. Quizá lo que no he tenido son ganas de “pensar” y por eso me he alejado de aquí.
Mi vida sigue en la misma tónica de los días previos, me entretengo entre el trabajo y la maestría, me enojo a diario con las noticias , amo a mi mujer y doy vueltas y vueltas en mi cerebro. En el trabajo no estoy rindiendo como debería, estoy desmotivada y eso en un vendedor como yo es pecado, a veces siento que es porque esto no es mi vocación, pero independientemente de ello debo hacer más de lo que hago ahora, por el momento cumplo en estricto sentido con mi horario y con las tareas que se me encomiendan, pero no hago más por retribuir lo que se espera de mi y eso obviamente no habla bien de mi.
En la escuela voy bien a secas, me gusta ir y participar y estar atenta pero de repente también me apago un poco, también percibo que aunque asisto a clases puntualmente, participo, hago mis tareas, leo y estudio, pues algo falta, como que tampoco estoy dando lo mejor de mí y eso me preocupa porque eso sí es lo mío.
Como les comentaba, a diario leo las noticias; el Universal, la Jornada y el Milenio son mi lectura obligada de todos los días, por eso mismo no hago más que enojarme con todo, con el país, con la política etc. Aún así siento que sólo soy uno más en un millón que se queja pero no hace nada por cambiar este país. El otro día envié un correo electrónico a mi diputado pidiéndole información de su labor y cosas así, por el momento no me ha contestado, pero no espero que lo haga ya no tengo fe en eso. A veces sueño con irme de este país, con lo que tengo ahorrado lanzarme con mí flaca a la conquista de un lugar con mejores oportunidades, donde trabajando se pueda realmente salir de la medianía, pero me queda claro que no me iré sin terminar la maestría y menos me iré si mi flaca no acepta a irse conmigo.
En la casa todo bien, mi flaca y yo nos vemos poco tiempo por los horarios tan feos que tenemos, pero procuramos desayunar juntas y, por las noches, tratamos de salir a caminar o platicar un rato para al menos recordar que nos amamos. La verdad es que todo bien y sin sobresaltos, a veces nos quedamos un rato jugando con los perros quienes con sus ocurrencias siempre nos hacen reír, a Barak ya lo enseñamos a sentarse para que le demos de comer y Mística sigue tan celosa como siempre, son lindos ese par y aunque a veces son muy traviesos, forman parte de nuestra familia feliz.
Los domingos vamos a jugar fútbol, pero ya no es como antes, jugamos por gusto y con ganas pero nomás no ganamos ni de milagro, creo que es en parte a que los años nos han caído encima y que la falta de ejercicio (el resto de la semana) nos está cobrando factura, ya no rendimos como antes, yo ya no tengo la pegada que tenía antes cuando por el spinning mis piernas estaban fuertes y mi flaca ya no tiene la habilidad de antes para conducir el balón y burlar jugadoras, además el equipo tampoco ayuda tanto como quisiéramos y pues así tenemos nuestra peor etapa futbolera de la vida (estamos peor que mis PUMAS que ya es decir).
Así es esto de la vida cuando es sencilla, estoy tranquila y procurando no hacer dramas. En fin es todo. ADIOS!!!