jueves, 8 de marzo de 2018

De regreso al trabajo

Eventualmente (a los 3 meses porque en este bendito país es lo único que nos dan) mi licencia de maternidad llegó a su fin y fue necesario adaptar mi vida laboral a nuestra realidad con los niños, contratamos a nuestra amiga Naye como la niñera oficial de los niños para que Bety pudiera seguir trabajando en lo suyo y yo irremediablemente tuve que alejarme por 8 horas de los 3 amores de mi vida.

No se exactamente como describir lo que me hace sentir tener que pasar muchas horas en una oficina donde a veces hay mucho que hacer y en otras absolutamente nada mientras en casa siempre hay cosas por hacer, pero mientras el amor no pueda comprar pañales, leche y demás pues tengo que seguirlo haciendo. 

A veces siento que me pierdo muchas cosas de los niños, sonrisas, carcajadas, llantos y demás, a veces siento que al alejarme ellos poco a poco pueden dejarme de querer (probablemente solo sea mi drama interno, pero así lo siento) y que eso que pierda hoy con ellos quizá nunca lo pueda recuperar. Por otra parte, cuando busco cosas positivas a todo esto, siento que, al alejarme, también permite que se fortalezcan los lazos entre Bety y los niños y se que eso es positivo para ellos 3.

En ocasiones Bety desespera con tanto que hacer (trabajar, ocuparse de la casa y, aunque esté Naye ahí  para apoyar, de cuidar a los bebés) y yo me siento irremediablemente inútil y atrapada en mi oficina sin poder ayudar, trato de compensarlo lo mejor que puedo en cuanto llego a casa pero en mi siempre cabe esa sensación de no estar haciendo suficiente ni por mis hijos ni por mi esposa.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Family Issues 2

Qué difícil es esto de retomar la rutina para escribir, pero bueno aquí seguimos intentando contar la historia de cómo nos convertimos en una familia de 4 (y 2 perros)…

En los días en que regresamos a vivir a la casa con los bebés en brazos debo confesar que me sentí muy apoyada por mis padres (quizá como nunca en mi vida), mi papá siempre apoyó en el tema económico y nos dio dinero tanto para las medicinas de los niños mientras estuvieron hospitalizados como para el sin número de consultas y pruebas adicionales que tuvieron que hacerles al salir del hospital (tamiz auditivo, tamiz neonatal, consultas con el cardiólogo, con el oftalmólogo y con su pediatra (mi papá no quiso ser su pediatra y ahora creo que fue la mejor decisión)). Por su parte mi mamá diariamente nos llevaba comida y ayudaba a alimentar a los bebés a las 12:00hrs lo que permitía que al menos durante esa toma Bety pudiera seguir trabajando y no estar pegada a los bebés.

Todo este apoyo para mí fue como un bálsamo ante tanto estrés sin embargo llegó un punto en que la relación con Bety se vio afectada por todo esto ya que por un lado se sentía invadida teniendo a mi madre diariamente en casa y por otro lado sintiendo que yo estaba dejando mis obligaciones y que estaba dependiendo de lo que mi papá nos diera o decidiera y pues al final todo eso tuvo que detenerse no más dinero de papá y no más visitas diarias de mamá por el bien de nuestra relación.

 Para mi era muy estresante y no entendía la molestia de Bety al final del día ellos lo único que intentaban era ayudar, pero finalmente comprendí que no era la ayuda si no la intromisión diaria al sentir a su suegra ahí y con su paranoia Bety pensaba que mi mamá estaba fiscalizándonos o revisando lo que hacíamos o dejábamos de hacer así que pues poco a poco las visitas fueron parando y nostras retomando el rumbo de nuestra familia.

 Aún vemos a mis papás y cada tanto se los llevamos para que cuiden y sobre todo disfruten a sus nietos y bueno yo me siento feliz de saber que los aman y se que poco a poco los niños también los reconocen y se sienten felices con ellos.