martes, 11 de septiembre de 2018

Mi bebecito importante...



Dante: (alias Chiqui, Chiqui gordito, Dantecio, Dantecito):

Es el menor de mis hijos, tanto porque nació un minuto después que su hermano 22:36 como por peso 1.700 kg; en él los rasgos de prematurez fueron más evidentes, pero ciertamente estuvo menos tiempo en la UCIN.

Dante es un niño sonriente, juguetón, activo, cariñoso, apapachador y con un carácter que a veces le hace pegar de gritos; cuando la gente lo conoce suele pensar que es el más travieso e inquieto pero lo cierto es que también disfruta la calma y el estar simplemente abrazado a cualquiera de sus 2 mamás, además suele tenerle mucha paciencia a su hermano.

Dante a sus 14 meses balbucea mucho (cua, oye, uy) ya camina, juega a sacar tooodos sus juguetes de su corral, le fascina ver al perro ladrar, adora bailar con casi cualquier tipo de música y siempre tiene la necesidad de llamar nuestra atención.  Como dice la imagen de arriba es un niño reflexivo y determinado a lograr lo que él quiere; siempre me sorprende cómo intenta una y otra y otra vez hasta lograr sus objetivos y eso me hace sentir orgullosa de él. Con él sé que debo, además de darle mucho amor, orientar en positivo su energía y su determinación.

miércoles, 1 de agosto de 2018

El Osito bebé



Mikel (alias Osito bebé, Mikelodeon y Rico Pan):

Es el mayor de mis hijos tanto por que salió primero 22:35 como por tamaño pesó 2kg. él fue quien tuvo la maravillosa idea de romper su bolsa y quien nos hizo correr hace ya 13 meses.

Mikel es un niño dulce, sensible, cariñoso y como dice en la imagen arriba muy carismático; decimos que es un osito bebé porque su mamá es una osa y porque nació con mucho cabello (mismo que parece que no deja de crecerle ya lleva 6 cortes de cabello) además de que le gusta gruñir (se comunica con gruñidos) y de repente es un tanto perezoso.

Mikel a sus 13 meses es un niño muy sonriente, platicador (da, da, da, da), observador, empático y mimado. Le gusta cantar y que le canten, los abrazos, bailar y ver TV, es selectivo con su comida y no le gusta que lo obliguen a hacer nada, él hace las cosas a su ritmo, cuando quiere y se siente preparado. Recientemente comenzó a sentarse por si mismo y a gatear, aunque solo lo hace cuando tiene ganas. De repente yo me preocupo cuando no veo avances o cuando no veo que haga cosas que a su edad se supone que debiera hacer, pero él me ha enseñado siempre que todo lo va a poder hacer solo que a su tiempo y que no debo presionarlo de más. 

Amor y más amor es lo que me ofrece él; paciencia, empatía y amor es lo que le debo ofrecer.

jueves, 8 de marzo de 2018

De regreso al trabajo

Eventualmente (a los 3 meses porque en este bendito país es lo único que nos dan) mi licencia de maternidad llegó a su fin y fue necesario adaptar mi vida laboral a nuestra realidad con los niños, contratamos a nuestra amiga Naye como la niñera oficial de los niños para que Bety pudiera seguir trabajando en lo suyo y yo irremediablemente tuve que alejarme por 8 horas de los 3 amores de mi vida.

No se exactamente como describir lo que me hace sentir tener que pasar muchas horas en una oficina donde a veces hay mucho que hacer y en otras absolutamente nada mientras en casa siempre hay cosas por hacer, pero mientras el amor no pueda comprar pañales, leche y demás pues tengo que seguirlo haciendo. 

A veces siento que me pierdo muchas cosas de los niños, sonrisas, carcajadas, llantos y demás, a veces siento que al alejarme ellos poco a poco pueden dejarme de querer (probablemente solo sea mi drama interno, pero así lo siento) y que eso que pierda hoy con ellos quizá nunca lo pueda recuperar. Por otra parte, cuando busco cosas positivas a todo esto, siento que, al alejarme, también permite que se fortalezcan los lazos entre Bety y los niños y se que eso es positivo para ellos 3.

En ocasiones Bety desespera con tanto que hacer (trabajar, ocuparse de la casa y, aunque esté Naye ahí  para apoyar, de cuidar a los bebés) y yo me siento irremediablemente inútil y atrapada en mi oficina sin poder ayudar, trato de compensarlo lo mejor que puedo en cuanto llego a casa pero en mi siempre cabe esa sensación de no estar haciendo suficiente ni por mis hijos ni por mi esposa.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Family Issues 2

Qué difícil es esto de retomar la rutina para escribir, pero bueno aquí seguimos intentando contar la historia de cómo nos convertimos en una familia de 4 (y 2 perros)…

En los días en que regresamos a vivir a la casa con los bebés en brazos debo confesar que me sentí muy apoyada por mis padres (quizá como nunca en mi vida), mi papá siempre apoyó en el tema económico y nos dio dinero tanto para las medicinas de los niños mientras estuvieron hospitalizados como para el sin número de consultas y pruebas adicionales que tuvieron que hacerles al salir del hospital (tamiz auditivo, tamiz neonatal, consultas con el cardiólogo, con el oftalmólogo y con su pediatra (mi papá no quiso ser su pediatra y ahora creo que fue la mejor decisión)). Por su parte mi mamá diariamente nos llevaba comida y ayudaba a alimentar a los bebés a las 12:00hrs lo que permitía que al menos durante esa toma Bety pudiera seguir trabajando y no estar pegada a los bebés.

Todo este apoyo para mí fue como un bálsamo ante tanto estrés sin embargo llegó un punto en que la relación con Bety se vio afectada por todo esto ya que por un lado se sentía invadida teniendo a mi madre diariamente en casa y por otro lado sintiendo que yo estaba dejando mis obligaciones y que estaba dependiendo de lo que mi papá nos diera o decidiera y pues al final todo eso tuvo que detenerse no más dinero de papá y no más visitas diarias de mamá por el bien de nuestra relación.

 Para mi era muy estresante y no entendía la molestia de Bety al final del día ellos lo único que intentaban era ayudar, pero finalmente comprendí que no era la ayuda si no la intromisión diaria al sentir a su suegra ahí y con su paranoia Bety pensaba que mi mamá estaba fiscalizándonos o revisando lo que hacíamos o dejábamos de hacer así que pues poco a poco las visitas fueron parando y nostras retomando el rumbo de nuestra familia.

 Aún vemos a mis papás y cada tanto se los llevamos para que cuiden y sobre todo disfruten a sus nietos y bueno yo me siento feliz de saber que los aman y se que poco a poco los niños también los reconocen y se sienten felices con ellos.

martes, 27 de febrero de 2018

Los primeros días en casa

Una vez instalados en casa las cosas no fueron mucho más sencillas, pero al menos estábamos en casa y eso ya era una bendición, vivíamos literalmente pegadas a los niños quienes al ser prematuros teníamos que hacerlos comer religiosamente (para que ganaran peso) cada 3 hrs. día y noche, tardábamos cerca de 1 hr. en alimentarlos ya que aun eran muy pequeños y aún no tenían la fuerza suficiente para succionar ni del pecho ni de un biberón así que les dábamos de comer con jeringa luego esperábamos un rato antes de acostarlos ya que por el reflujo que tenían no era recomendable acostarlos inmediatamente y después pasaba la siguiente hora extrayéndome leche mientras Bety trabajaba por lo que en realidad dormir solo era a ratos. 

Adicionalmente a alimentarlos con jeringa teníamos que tener la manguera con oxígeno a nuestro lado ya que Mikel cada que comía se agitaba mucho hasta que se ponía azulado, yo me asustaba mucho pero Bety mantenía la calma y poco a poco fue necesitando menos el oxígeno hasta que finalmente unas semanas después pudimos quitárselo por completo. Sin lugar a dudas el que Mikel superara esa etapa fue una de mis mayores alegrías en esos días. 

Así comenzaron a pasar los días y cada pequeño logro se convertía en un motivo de alegría extrema como cuando finalmente comenzaron a comer del biberón o cuando pude alimentarlos del pecho a los dos al mismo tiempo. Poco a poco empezamos a conocernos mamás e hijos y aunque nuestra vida no volvió a ser igual (ni lo volverá a ser) al menos ya estábamos felices los 4.

viernes, 23 de febrero de 2018

Nuestros días en la UCIN

Si creí que el embarazo había sido un tanto complicado la verdad es que el nacimiento prematuro de los patositos y nuestros días en la UCIN fueron bastante más difíciles, tanto que ni tiempo tuve para recuperarme de la cesárea y pasé de la inmovilidad a andar a las carreras todo el tiempo. 

La mañana del miércoles 29 tuvieron a bien darme de alta y con ello empezó la travesía de pasar los siguientes 22 días entre el hospital y nuestra casa, la verdad es que los horarios eran súper estrictos y mientras estuvieron ambos bebés en el área de terapia intensiva solo teníamos 3 horas al día para verlos 10:30, 17:00 y 22:00, ahí a pesar de las enfermeras regañonas logramos que nos dejaran pasar a Bety y a mi al mismo tiempo con el argumento de que cada una estaría con un bebé (2 mamás, 2 bebés) aunque en realidad hacíamos media hora y media hora con cada uno, los primeros días era verlos casi siempre dormidos Dante en su camita de bronceado (tenía fototerapia por que tenía alta la bilirrubina) y a Mikel Intubado, yo les hablaba y cantaba todo el tiempo (ahí me dio por componerles una canción a cada uno “Mikel Osito bebé” y “Dante, Dante”) les platicaba que tenían que ponerse bien que en casa los esperábamos con ansias y de sus abuelos, tíos y primos, a veces no sabía ni de que hablar pero tenía claro que tenía que aprovechar esa hora al máximo para que ellos supieran que no estaban solos, Bety hacía su parte y siempre salíamos con sentimientos encontrados entre la felicidad de verlos y la preocupación por lo que nos dijeran los médicos respecto a su estado de salud. 

Los días fueron pasando y Dante fue el primero en salir de terapia intensiva y lo pasaron a terapia intermedia donde estaba totalmente solito y los horarios de visita cambiaron, a él lo podíamos ver cada 3 hrs. A partir de las 9 de la mañana y hasta las 9 de la noche ahí fue cuando la vida se nos complicó más porque entre esos horarios y los de Mikel sumados a que tenía que sacarme leche para que fueran dándosela por sonda (aun no podían succionar del pecho) pues era un correr de un lado al otro además de vivir siempre regañadas por las enfermeras por cualquier mínimo detalle que encontraban. 

Con Dante en terapia intermedia fue con el primero con el que pudimos hacer mamá canguro (la primera fue Bety) y siempre fue reconfortante sentir que iba mejorando, pero era doloroso no poder pasar a ver a Mikel cuando solo había una pared que nos separaba de él. Unos días más tarde quizá 5 o 6 pasaron a Mikel a intermedia, pero su evolución en general fue mas lenta, de repente se ponía morado porque dejaba de respirar y siempre sentimos que los médicos lo querían llevar demasiado rápido pero afortunadamente también pudo salir adelante. 

Finalmente el 19 de Julio dieron de alta a dante y el 21 a Mikel, aún no sé si hubiera soportado todos esos días sin Bety a mi lado, ella todo el tiempo se mantuvo fuerte y además de aguantar todas las carreras y preocupaciones de esos días, se hizo cargo de mi y de seguir trabajando, creo que si ya la amaba ahí aprendí a amarla aún más.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Lo más difícil.

El primer momento en que pude ver a los bebés fue a la mañana siguiente a las 10:30 am (12 hrs. después de nacidos) cuando finalmente llegó la hora de visita en el área de cuidados intensivos (UCIN) en que se encontraban; recuerdo haberlos visto tan pequeños (particularmente a Dante), llenos de cables por todos lados y ambos respirando con dificultad, en mi interior me sentí tan desbordada de emociones pero por primera vez en la vida no podía dejarme ir, no podía permitir a mi cabeza enfocarse en mí, todo era estar por y para ellos, la doctora de la mañana nos explicó que estaban “bien” pero que eran pequeños y que tenían que aprender a adaptarse a estar fuera de la panza (particularmente en el tema de la respiración) por lo que esas primeras horas eran fundamentales para ver como se desarrollaban.

Lo realmente difícil vino más tarde esa noche y es que en el transcurso de las horas se fueron complicando ambos particularmente Mikel y aunque desde la tarde nos habían advertido de esta situación fue en la noche cuando tocaba nuevamente entrar a visita que llegó el momento más aterrador de mi vida cuando simplemente no nos dejaban pasar a verlos y no nos explicaban por qué, así pasaron los minutos y luego las horas y nadie nos decía que onda con los bebés hasta ya muy noche cuando una comitiva compuesta por la doctora de ese turno, el subdirector del hospital, otras 2 personas que sinceramente no recuerdo quienes eran y mi papá nos explicaron a Bety y a mi que Mikel se había puesto muy mal y que lo habían tenido que intubar que esas horas eran críticas porque prácticamente solo estaba sobreviviendo gracias a la maquina que estaba respirando por él y que los niveles de oxigeno que tenía eran muy, muy altos por lo que aunque de momento lo tenían estable podían traerle secuelas. Por otro lado Dante tampoco estaba bien que estuvieron apunto de intubarlo igual que a Mikel pero él no se había dejado y que optaron por darle oportunidad de intentar respirar sin el tubo pero aun así los niveles de oxigeno que tenían en el Cpab eran muy altos y eso podía ser peligroso para él.

martes, 20 de febrero de 2018

La llegada de los "gemelos de la noche"

Literalmente llevo meses tratando de escribir sobre la llegada de los “gemelos de la noche” pero las ocupaciones varias y el hecho de que ya he perdido la sana costumbre de escribir para limpiar mi mente han hecho que posponga a más no poder esta actividad sin embargo deseo relatar todo lo que ha sucedido estos meses antes que mi memoria se sature y olvide algún detalle importante de los primeros meses de vida de Dante y Mikel. 

Todo comenzó hace 7 meses cuando Mikel tuvo a bien romper su bolsa y hacernos correr porque era imposible que se quedaran dentro de la panza si se quedaba sin agua para sobrevivir. Así, en cuanto sentí que se rompió la fuente llamé a mi ginecólogo quien nos recibió en consulta un rato después y nos explicó que a las 31 semanas de gestación que recién cumplían era imperativo que se quedaran varias semanas internados en incubadora y que eso elevaría significativamente los gastos así que optamos por ir al ISSSTEP donde contrario a todo lo soñado me hicieron una cesárea y sintiendo toda la angustia del mundo y sin mi esposa a lado que me tomara de la mano. 

A las 10:30 pm del lunes 26 de junio de 2017 salió Mikel pesando 2kg y un minuto después salió Dante pesando 1.7kg, los escuché llorar y escuché a toda la marabunta de internos, residentes, neonatólogos y demás quienes unos minutos después los llevaron hasta mi y me dejaron darles un beso en sus pequeños pies y después de que los ginecólogos terminaron de cerrar mi herida me quedé completamente sola en un abismo de emociones encontradas, sintiendo alegría de que ya estaban los bebés en este mundo y angustia de no saber exactamente como se encontraban de salud.

miércoles, 26 de abril de 2017

Nadie dijo que sería sencillo pero realmente lo vale.

24 semanas!!!

La verdad es que cada vez me siento más cerca de tener en mis brazos a mis 2 bebitos y eso me hace inmensamente feliz.

Anoche me preguntaba Bety (mi esposa) que si me volvería a embarazar y la verdad respondí que quien sabe jajaja! y es que realmente entre la inversión $$$ que hemos hecho y que el embarazo no ha sido un lecho de rosas (bueno quizá si pero con las espinas incluidas) pues no se si lo haría nuevamente.

Mi cuerpo es fuerte, lo se, y aún así ha habido días en que no puede más ya sea por el cansancio propio del embarazo o que las hormonas me atacan y me ponen extra-sensible o de plano porque el cocinar 2 bebés es un trabajo delicado. Desde el inicio del embarazo he tenido que cuidar mi dieta, el fantasma de la "diabetes gestacional" (tanto por cocinar 2 bebés como por factores hereditarios) ronda fuertemente mi cuerpo y aun así en mi última revisión salió que debo ser aún más estricta y cuidadosa con ese tema. También desde hace algunas semanas he luchado con infecciones genito-urinarias y una panza que se endurece cada tanto (que pueden ser contracciones) así que también medicamentos para una y otra cosa.

A veces me da miedo no poder darles todo lo que necesitan estos bebés o no poder llevarlos hasta que maduren al 100% y los miedos se apoderan de mi, luego entre las platicas con mi esposa o el simple hecho de sentir a los bebés moverse y reaccionar cuando les hablo o les leemos pues recuerdo porqué estamos haciendo todo esto y se que debo ser valiente y que mi cuerpo reaccionará favorablemente.

Se que los amo, que los deseo en mi vida desde hace muchos años y que el tenerlos en mis brazos hacen que valga cualquier esfuerzo. Hasta ahora la vida me ha enseñado que los esfuerzos rinden frutos y yo tengo 2 hermosos frutos y una esposa por los cuales día a día me levanto. Amo a Dante y a Mikel los  y los seguiré esperando por las semanas que restan.

lunes, 3 de abril de 2017

21 Semanas.


Finalmente hemos llegado a la semana 21, en un embarazo "normal" sería ya más de la mitad del embarazo, en mi caso al ser gemelos seguramente estamos más pa allá que pa aca.

Ayer domingo celebramos el cumpleaños de una de mis primas y al fin pude ver a mi familia después de casi 2 meses de no verlos, ahora con mi panza en todo su apogeo todos se mostraron muy gustosos y siguieron opinando sobre los nombres para los bebés.

La foto de arriba es con mi primo Luis, la verdad el favorito de todos y es que somos casi gemelos nacimos el mismo día, del mismo mes y del mismo año, básicamente soy 2 hrs más grande que él y bueno ahí bromeábamos sobre quién tiene la panza más grande, en este momento estamos muy parejos pero con lo que nos falta supongo que pronto lo superaré y con creces jaja!

A estas alturas del embarazo me siento estupenda, quizá ya con algunas molestias al dormir y con los ligamentos y la piel doliendo bastante pero entiendo que tienen que hacer espacio para 2 bebés y pues trato de aguantarlo en la medida de lo posible.

El sábado ya por la noche Bety le hablaba a los bebitos y claramente observamos la patada de uno de ellos y fue algo mágico entre ambas, ya los habíamos sentido moverse de un lado a otro y ocasionalmente algunos golpecitos que pensamos que eran patadas, pero el sábado claramente vimos desde el exterior como una patadita salia de mi panza, fue sólo un segundo (o menos) pero ambas lo disfrutamos y fue maravilloso.

Yo cada día los quiero más, a los bebés y a mi esposa que con todo se ha portado valiente y tolerante conmigo, que me ha apoyado cada día, que aguanta mis cambios de humor y sobretodo que toma mi mano y me tranquiliza cada que alguna duda u obsesión se apoderan de mi.