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martes, 27 de febrero de 2018

Los primeros días en casa

Una vez instalados en casa las cosas no fueron mucho más sencillas, pero al menos estábamos en casa y eso ya era una bendición, vivíamos literalmente pegadas a los niños quienes al ser prematuros teníamos que hacerlos comer religiosamente (para que ganaran peso) cada 3 hrs. día y noche, tardábamos cerca de 1 hr. en alimentarlos ya que aun eran muy pequeños y aún no tenían la fuerza suficiente para succionar ni del pecho ni de un biberón así que les dábamos de comer con jeringa luego esperábamos un rato antes de acostarlos ya que por el reflujo que tenían no era recomendable acostarlos inmediatamente y después pasaba la siguiente hora extrayéndome leche mientras Bety trabajaba por lo que en realidad dormir solo era a ratos. 

Adicionalmente a alimentarlos con jeringa teníamos que tener la manguera con oxígeno a nuestro lado ya que Mikel cada que comía se agitaba mucho hasta que se ponía azulado, yo me asustaba mucho pero Bety mantenía la calma y poco a poco fue necesitando menos el oxígeno hasta que finalmente unas semanas después pudimos quitárselo por completo. Sin lugar a dudas el que Mikel superara esa etapa fue una de mis mayores alegrías en esos días. 

Así comenzaron a pasar los días y cada pequeño logro se convertía en un motivo de alegría extrema como cuando finalmente comenzaron a comer del biberón o cuando pude alimentarlos del pecho a los dos al mismo tiempo. Poco a poco empezamos a conocernos mamás e hijos y aunque nuestra vida no volvió a ser igual (ni lo volverá a ser) al menos ya estábamos felices los 4.

martes, 20 de febrero de 2018

La llegada de los "gemelos de la noche"

Literalmente llevo meses tratando de escribir sobre la llegada de los “gemelos de la noche” pero las ocupaciones varias y el hecho de que ya he perdido la sana costumbre de escribir para limpiar mi mente han hecho que posponga a más no poder esta actividad sin embargo deseo relatar todo lo que ha sucedido estos meses antes que mi memoria se sature y olvide algún detalle importante de los primeros meses de vida de Dante y Mikel. 

Todo comenzó hace 7 meses cuando Mikel tuvo a bien romper su bolsa y hacernos correr porque era imposible que se quedaran dentro de la panza si se quedaba sin agua para sobrevivir. Así, en cuanto sentí que se rompió la fuente llamé a mi ginecólogo quien nos recibió en consulta un rato después y nos explicó que a las 31 semanas de gestación que recién cumplían era imperativo que se quedaran varias semanas internados en incubadora y que eso elevaría significativamente los gastos así que optamos por ir al ISSSTEP donde contrario a todo lo soñado me hicieron una cesárea y sintiendo toda la angustia del mundo y sin mi esposa a lado que me tomara de la mano. 

A las 10:30 pm del lunes 26 de junio de 2017 salió Mikel pesando 2kg y un minuto después salió Dante pesando 1.7kg, los escuché llorar y escuché a toda la marabunta de internos, residentes, neonatólogos y demás quienes unos minutos después los llevaron hasta mi y me dejaron darles un beso en sus pequeños pies y después de que los ginecólogos terminaron de cerrar mi herida me quedé completamente sola en un abismo de emociones encontradas, sintiendo alegría de que ya estaban los bebés en este mundo y angustia de no saber exactamente como se encontraban de salud.